El famoso roblón

17-04-2011 Día 22

El roblón, el roble más conocido de la zona.

Me he levantado más o menos como ayer me acosté, cabreado y nervioso, tengo la sensación de tener que explotar, como si me molestara todo, espero poder controlarlo, cosa que me sería de gran utilidad.

He escrito una carta a mi hermana, la cual ha sido distendida, ya que no recibí su llamada durante estos dos viernes y me veo en la necesidad, de ser el primero en contactar. Como echo de menos ver a mis seres queridos. Parece mentira que cuando estaba cerca de ellos no fuera a visitarlos y luego cuando no se puede se eche de menos, pero cada día me queda menos para poder verlos y poder disfrutar con mi pareja y la niña, con mi madre y mis hermanos y con mi cuñado.

Hoy toca paseo hasta el parking, por el camino del roblón, el famoso roble de la zona, ya he hecho este paseo en dos ocasiones y no es de los que más me gusta, pero sigue siendo un paseo y es todo lo que me libra de la monotonía, no me gusta más que nada porque casi todo el camino es por carretera y no se puede disfrutar del mismo modo que entre los árboles, pero siempre despeja salir del recinto, si no fuera por estos paseos la cabeza sería un caos de agobio, además hoy hace un día perfecto para andar.

El famoso roblón, un gigantesco roble de unos 400 años de edad, observar las dimensiones del tronco era espectacular, parece mentira que sobreviviera un roble así durante tantos años, y no por algún incendio, sino por la cantidad de madera que se usaba durante el transcurso de la vida del mismo roblón, mientras lo miraba mi imaginación volaba hacia fechas en la historia.

El paseo al roblón, sería a lo largo de la terapia uno de los más habituales, hasta el punto que en alguna ocasión no lo hice, aprovechando que más adelante en el centro crearemos un huerto.

La hora de la comida ha transcurrido con normalidad, exceptuando que en el postre hemos tenido macedonia, ya ves una cosa tan simple y como alegra un rato al gusto, es la primera vez que la como aquí.

En el aspecto psicológico me encuentro mejor, después de cómo me levanté esta mañana, se nota que el paseo me ha despejado, cuesta tirar hacia arriba, pero con esfuerzo se consiguen muchas cosas.

Hoy hemos jugado al parchís los compañeros del área C, nos lo hemos pasado bien, aunque con mucho menos risas que el sábado, la verdad que al final hasta le cojo el gusto al parchís, me doy cuenta que jugando me controlo mejor los impulsos que antes tenía jugando, sobre todo el perder, por ejemplo, todo ello creo es o era debido a mi autoexigencia.

Esta semana empiezo con la responsabilidad de pedidos, donde están incluidos el reparto de tabaco y los paquetes personales, aparte de entregar el tabaco diariamente, al recoger los pedidos personales me ha sorprendido uno en especial, el de ¿…? Uno de los nuevos. (fue el que entró en el centro con los pelos y las cejas teñidas), entre su pedido estaba acetona, pinta uñas transparente, lima, tijeras curvas, ósea, que lo mucho que queda por ver, por lo menos sirve para echarse unas risas, cosa que siempre se agradece.

La película de hoy es de Di Caprio, no es muy interesante, además de haberla visto ya, prefiero quedarme en la habitación durante una hora y poder continuar con este diario, ojalá un día pueda imprimirlo y lo pudieran leer personas que estuvieron cerca de mí.

Y lo voy consiguiendo a través de este blog, que tenía muchas ganas de realizar, no solo para las personas que estuvieron cerca de mí y me ayudaron, sino todo el mundo que lo encuentre interesante o que quiera conocer cómo es una vida en terapia, que no todas son iguales, pero no es un castigo ni una cruz.

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